martes, 15 de agosto de 2017

Jandey Marcel Solviyerte. Los poemas

I

Pusimos la vista atrás, más no hubo regreso.
Miramos hacia delante y se nubló la visión.
Del sosegado impulso de las aguas
fluía a torrentes nuestro destino.

La regia caravana de montañas precipitada
por el tiempo, agrietada por los ríos,
fortaleció en su vientre nuestra agonía.

Nacimos lejos del mar, sin embargo traemos
en el azul de la mirada su infinita tristeza.
Traemos los cantos legados por el viento,
la cruel monotonía del día que subyace.

Ungidos por la sombra secular de la noche
abastecemos la existencia con licores y besos,
y en los huesos ahuecados, suena la melodía
inquietante de los espíritus Andinos.

Extraviados en la ruta edificamos sobre el valle
las fábricas, las cárceles, los cementerios,
al amparo de cúpulas de iglesias
donde la mentira no duerme.

Ya en mármol brillante, ya en mísero yeso,
intentamos preservar el recuerdo
de nuestros dioses, de nuestros muertos.



IV

La voz no se resiste sobre las cosas muertas
y bajo el vuelo tácito de la desolación
emprende la fuga de sus desesperanzas;
ejercita el clamor en deuda con la esencia,
yerra y deliberadamente discurre.

Mientras ello sucede, sobre la cabeza del cantor,
sordos, indiferentes, bullen los astros
en su afán de detenerse nunca.



X

¿Lo ves, acaso, en medio de las difusas
figuras que depara el desenfreno?

Ay, amor, es como si no hubiésemos nacido.

Así es el movimiento sempiterno,
así el cóncavo sexo de la noche en celo.



III

Olvidamos el canto antiguo de las piedras,
la voz de los ríos que al cruzar el monte nos llamaban.
Olvidamos el hálito sublime que deja en el aliento
un trinar de pájaros en fuga.
Olvidamos la fuga y henos aquí presos
entre el hierro y el cemento de nuestra propia desdicha,
huérfanos de toda sangre.

Hermano de las piedras y de la lluvia,
cómplice del fuego y de los árboles;
oh tú, semejante a los fieros potros
que con las crines expuestas al viento dominan la llanura,
-Tal un niño que soñara juegas
entre estiércol, penas y bajezas,
con una esfera pensante, mortal entre tus manos-
tendrás que hacer brotar de la nada
las cosas, las casas, la vida que para el pájaro guardas.

Hermano de las piedras y de la lluvia,
hijo del viento y de la tierra,
surgirás en medio del fuego, del sueño,
de los potros y de los árboles,
sonriendo con el humano semblante,
lejos de la tribu servil que se aniquila.


                                                               Jandey Marcel Solviyerte
                                                               Poemas del libro La lira destemplada


Jandey Marcel Solviyerte. La entrevista

El humano hizo el mundo a su medida, determinó cuánto vale el tiempo,  las palabras,  el vacío. Descubrió el caudal  de una lágrima, la profundidad del abrazo. El humano creó la poesía y la poesía lo hizo Ser.

Bienvenido Jandey al espacio Claroscuro


 *¿Quién es Jandey?

Esa respuesta la he buscado toda la vida y aún no me llega. Para ser explícitos, es un seudónimo que vengo utilizando desde el año 1994, y que quise más adelante eliminar pero ya las personas indistintamente me llamaban por ese nombre, así que se quedó como una impronta. Marcel si es mi nombre de pila; mi abuela y una tía conspiraron para ponérmelo. Vengo de una familia pobre, de padre y madre obreros, de extracción campesina, pero que, paradójicamente, les gustaba la lectura. Nací en Bello, Antioquia, gracias a las manos de una partera, por lo cual puedo decir que soy semilla de esta tierra. Desde niño amé la lectura, el arte, el pensamiento. En ello me regocijo y me torturo a diario.


*¿Para ti, qué es poesía?

La diosa muda. Es todo aquello que se halla en un plano de inmanencia. La poesía es la quintaesencia como la llamaba Baudelaire. Pero, cuidado: no se puede confundir con el innoble material del cual se vale el poeta para convertirlo en belleza. La belleza de por sí no existe, si no es a través de aquella alquimia del pensamiento que llamamos experiencia; de lo contrario es solo materia en bruto, como la existencia misma. En ese caso no sería arte si se trasluce tal y como en la vida se manifiesta. En síntesis, es creación, desbordamiento.


*¿Qué te motiva a escribir?

Son muchos temas y vertientes del pensamiento: el amor, el erotismo, la historia, la filosofía. Cuando escribo recojo el rocío que la larga noche de reflexión y lecturas dejó sobre mi hoja en blanco. Rocío y sudor pueden ser análogos en lo que quiero decir. Escribo sobre lo que considero urgente para el espíritu y para el cuerpo.


*¿Por qué escribir poesía?

Desde niño estuve muy cerca de personas que amaban la poesía. Esa poesía campesina que los abuelos repetían en la roza; los cantos bucólicos del romanticismo con cierto aire de la tradición española: Martínez de la Rosa, Espronceda, o de la tradición antioqueña como Epifanio Mejía y Gregorio Gutierrez González.  Luego en la escuela tuve la oportunidad de leer en la mínima biblioteca que allí había a León de Greiff, principalmente en los rondeles, y a Barba Jacob en una edición que aún recuerdo porque el poeta me abrumó. En ella había una imagen de perfil del errante santarroseño; su mandíbula protuberante y esa mirada de fiera humana que el artista imprimió en tinta oscura no las he podido borrar de la mente. Comprendí que el poeta era más humano de lo que había imaginado. Comencé a hacer mis escritos a temprana edad. Sin embargo, considero que nada de lo escrito en mi niñez y adolescencia tiene valor.  Con todo, me sirvió para mantener, como en su momento dijo Onetti, "la mano caliente"; es decir, escribí mucho y al final de cada año, mi madre quemaba todo ese papelerío con el argumento de que era nido de cucarachas y hoy siento que no se equivocaba. De esta manera mi madre se convirtió en mi primera crítica literaria; de ahí que debo abonarle también el no temer hoy día a las criticas y exponerme al fuego sin titubeos.


*Si no fuera la poesía el lenguaje elegido para sentir y expresar el mundo, la realidad, la intimidad. ¿Cuál sería ese otro lenguaje?

Siento igual atracción por el teatro, que también estuvo presente en mi infancia y hasta parte de mi juventud. Aún escribo dramaturgia. Me parece un arte noble y de difícil ejecución. Sin reconocerme cuentista, he escrito algunos cuentos queme han agradado. El ensayo histórico, filosófico y literario lo aprendí en la universidad y me quedó gustando; lo ejercito con frecuencia. A la crónica literaria llegué más adulto y me atrapó. En este género se juntan el espacio y el tiempo, la realidad y el mundo onírico en una prosa que se acerca más que otros géneros a la poesía. También me expreso en crónica, porque me es muy útil para narrar en tiempo de no ficción, sin desestimar el arte. Últimamente decidí acercarme a la traducción. El único género que no he afrontado de lleno es la novela, pero ya veremos.


*¿Qué piensas de la poesía que actualmente se escribe y se hace en Colombia?

Colombia es un país con una amplia y rica producción poética. Desde Hernando Dominguez Camargo hasta Jesús Gómez, se ha escrito gran y buena poesía. La especie de aletargamiento en la que habían caído no la poesía sino los círculos poéticos de nuestro país, parece terminar ahora que existen nuevos y mayores medios de difusión. Ya no es necesario pertenecer al alambicamiento de algunas camarillas que se habían entronizado en la cúspide de las bellas letras para comunicar lo escrito; y la verdad que no eran sino eso, camarillas. Por casi cuatro décadas predominó el amiguismo, las mafias literarias y editoriales. Ahora los lectores de poesía podemos abordar la obra de autores contemporáneos sin la indebida censura que estos grupúsculos imprimían. El decorado se les ha caído, y poetas antes invisibilizados por aquellos mismos, Álvaro Rodriguez Torres, Carlos Framb, León Gil, Marta Quiñónez, Angye Gaona, junto a las nuevas generaciones vienen ocupando el puesto que les pertenece. Aunque no puedo negar que me entristece pensar en algunos jóvenes, poetas y poetisas que les siguen creyendo el cañazo, aún cuando la farsa ha quedado al descubierto. Es el orden natural de las cosas. Quizá lo que buscan es simplemente ocupar el puesto de aquellos y no el suyo propio. Estoy generalizando porque es tan vasta la producción que la lista sería extensa al hablar de voces importantes de nuestra poesía.


*¿Hacia dónde va la poesía?

Hacia nuevos mundos exploratorios. No soy tan fatalista como Barba Jacob que planteaba que en el futuro los poetas no existirían. Mientras halla humanidad habrá poesía.


El invitado


Marcel nació en Bello, Antioquia en 1974.
Poeta, traductor, dramaturgo y ensayista.
Estudió teatro en la Escuela Popular de Arte y filosofía en la Universidad de Antioquia.

Publicaciones:

Sangre en costales de Risa 
La Lira Destemplada
Versos de los Mil Días 

Reconocimientos:

II Premio de poesía joven "La Ciudad Vivida" 1997

Premio "Los sueños de Luciano Pulgar" 2002, 2006, 2008 y 2009 en los géneros de poesía, cuento, ensayo y dramaturgia.

Premio Andrés Bello de Literatura, 2002 y 2009 en poesía y dramaturgia

Premio Nacional de Poesía Casa Silva, 2009

Invitado al XI Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2001

Encuentro Nacional de Poesía en Calarcá, Quindio, 2002

Celebración del Día Mundial de la Poesía en Manizales, 2010 y 2011








domingo, 13 de agosto de 2017

Manuel Felipe Álvarez-Galeano. Los poemas

Desnudez efímera

Cuando ellos se desnudan
la clepsidra abona los vientres
con la ceniza que heredó de cada espera
y un flamenco hipnotizado
germina el solitario murmullo
                                               de la perpetuidad


ellos se despiertan y la nostalgia sigue bailando.



Los tejidos de Bachué

                                                                                                   Mirar el río hecho de tiempo y agua
                                                                                                   y recordar que el tiempo es otro río,
                                                                                                  saber que nos perdemos como el río
                                                                                                  y que los rostros pasan como el agua

                                                                                                                         Jorge Luis Borges


Los ríos son mensajeros
               que llevan el convulso retrato de cada rostro
       los coloquios
                                   y silbidos de las lavanderas
hasta las confluencias donde Bachué
                                               teje los velos que visten el mar

mientras más turbio y contaminado el río
                                               menos puede trenzar los reflejos
               y se ahoga el costado transparente
que traza la silueta


               en los pasos de aquellos amantes
                                               que se besan en las                                aristas


esta música del agua es un grito rebelde
                                   que las piedras elevan
                                               en homenaje a los peces
                                                                       masacrados por el mercurio
                                               es el llanto de las ancianas rocas
que no descansan
               hasta cuando alguna suerte de abandono
                                               las deje dormir en las                            orillas
algunos ríos son testigos
                                   de la ignominia humana
               llevan la obligación de ocultar evidencias de crímenes
                                                                       y guardan
                                               abatidos en las honduras
                                   silencios de anónimos cadáveres
               que amparan una piedra en el pecho


                                              y luego del incansable peregrinaje
               desembocan en la entraña
                                   el agua se convierte en oráculo
               las fragatas ofrendan la sombra
al espectral murmullo
de
               los
                                               naufragios


                                   los fantasmas se convierten
en confidentes de las olas


                                               y el sudor de los pescadores
                                   se abraza con las lágrimas de dioses que mueren
                                                                       en el olvido.



Olvidan 

                                                                                                       "arden como dos mundos
                                                                                                       que una vez cada mil años se cruzan en el cielo"
                                                                                                                                            Jorge Gaitán Durán

Han colgado sus fantasmas en aquella lámpara
el lecho se convierte en un terraplén
donde dos furias se vuelven un solo velo
todo es vendimia al cerrar los ojos


es la tibia danza de un lirio que se abre
cuando un beso es eslabón de otro
ellos callan para ser escarcha de una órbita
que se derrite mientras las promesas cantan
se les ha ofrendado la oscuridad y un templo
donde se alaban los despojos


han dejado los miedos para otros ciclos
saben que para amar
es necesario apagar aquella lámpara.



                                                           Manuel Felipe Álvarez-Galeano 

Manuel Felipe Álvarez-Galeano. La entrevista

La poesía surge en el mismo instante en que el ser humano aprende a contemplar y descubre la fealdad y la belleza (lo hermoso y lo monstruoso), reinterpreta y crea su propia realidad. La poesía es descubrir lo oscuro que hay en la luz y lo luminoso que habita en las sombras.

La poesía es nacimiento.

Bienvenido Manuel Felipe al espacio Claroscuro.

*¿Cuál es tu definición de poesía?

La poesía es lo que queda de una enfermedad llamada realidad. Es la arcana testiga de que hemos muerto y renacido cuantas veces nos lo ha permitido el silencio. Es una ceremonia constante frente a la nada a partir de la cual queremos construir o destruir un símbolo. Es una búsqueda insondable del espejismo indefinible: la libertad, la felicidad, el amor y tantos cuantos. Es un flagelo que, paradójicamente, no nos deja morir. Es una forma de coquetearle al olvido, si es que existe el olvido después de todo. La poesía es la más sincera e irresoluta de las mentiras.


*¿Cómo es el lenguaje poético?

Una de las grandes aberraciones es que hay un principio absoluto e indivisible de lo que debe ser la poesía o, como contrapunto, creer que cualquier cosa es poesía, el reto del poeta es poder llegar a hacer de lo simple algo infinito, aclarando que, cuando hablo de infinidad, no hablo necesariamente de permanencia en la memoria sino en hacerle el amor al instante. El lenguaje poético debe ser coherente con el fondo, con lo que se siente y sin más pretensión que, meramente, cantar. Yo no desconozco a los que implementan esa encantadora juglaría que, para muchos, es anacrónica, por ejemplo en países como Perú se sigue cultivando la décima, en Antioquia hay un festival de la trova. Yo no me las doy de "posmó" por el simple hecho de ser "innovador", hay algunos a los que les fluye el objetivismo y alcanzan el encanto en lo simple, pero hay otros, incluso neobarrocos como Lezama Lima, que emprenden un metalenguaje, quizás perdiendo el núcleo, pero celebrando la palabra en sí misma. Por mi parte, me interesa la búsqueda: ya sea en la esencia o en el significante. Yo no me cierro ni me encasillo con alguna tendencia o vanguardia. Todas tienen algo qué aportar, aunque bien, si me encarretan esos poetas y esas poetas que encuentran una comunión entre lo que dicen y cómo lo dicen: Cernuda, Gaitán Durán, Silva, Barba Jacob, entre una infinidad de nombres.


*¿Qué relación se crea entre poeta y lector?

Se crea una complicidad, una desnudez y una confrontación entre dos mundos. A veces se logra un espejo, otras un espejismo y, en ciertos casos, una especulación; esta última se da cuando fluye ese misterioso encanto de saber que alguien lo está leyendo a uno, sin uno saber quién es. Es una oda al silencio. A veces se da que, por agradar al lector, perdemos la brújula y la sinceridad. Muchos poetas de ese estilo alcanzarán cierto reconocimiento, ya que saben leer cómo escribir lo que el lector quiere leer. Por mi parte, eso no me afana. Hace unos años si. Por poco y formo un frente anarquista y emancipado de la poesía, un neonadabarrocobjetoposmodernismo o algo así, pero las experiencias me han dejado que hay cosas más esenciales que figurar. El lector bien podrá postear y recomendar lo que uno escribe o, simplemente, ignorarlo. Ambas decisiones son válidas. Pienso que hay un lector para cada tipo de texto.  A lo mejor mi sencilla obra no gustará a muchos. Ni siquiera a mí me gusta en su mayoría, pero la publico porque a alguien, quizás, si pueda gustarle. Dejaré de escribir el día que me sienta pleno y satisfecho con algo que he creado. Siempre hay que estarse retando y entender que la obra de uno no tiene por qué gustarle a quien no le gusta, ni tiene por qué disgustarle a quien le gusta. Uno como lector y como escritor debe estar abierto. Todos, en su condición de lector o de autor, tienen algo para dar.


*¿Qué buscas y qué has encontrado en la poesía?

Busco simplemente crear y dar. Antes, como te dije, esperaba encontrar cierto reconocimiento, ahora solo quiero llegar a los rincones más escondidos y tocar uno que otro corazón que esté o no dispuesto. Busco sembrar. He encontrado la magia de lo sencillo en estos años de periplo por Latinoamérica. He encontrado experiencias hermosas. Tengo una bitácora en el corazón donde colecciono muchas anécdotas de vida: mi reconciliación con la vida, conmigo y con quienes por ahí he tenido uno que otro impase. Busco reconciliarme con el recuerdo y dejar de pelear con las ausencias, entre esas, la de mi madre, la de una parte inmensa de mi familia, la de un hogar, la de Colombia, Medellín, El Peñol... A ese terruño que añoro tanto, aunque a veces me maltrate tanto, la verdad, no espero mucho de mi tierrita en cuanto a mí, quizás por ese alegórico desinterés es que mi amor es tan sincero.


*¿Qué están escribiendo los jóvenes, cómo ves la nueva generación de poetas tanto colombianos como ecuatorianos y peruanos? Te pregunto por tu experiencia formativa en estos países.

Colombia es la llamada a ser una potencia, sino es que ya lo es. Igual esto no es una Copa América de la Literatura, como tendieron a hacer con cierta espectacularización con el Boom y las vanguardias. Veo a Colombia con una onda independiente bien interesante. Entendieron algunos gestores que la poesía es el camino para cambiar ese paradigma tan fregado en el que hemos vivido. Colombia debe entender que el corazón no debe ser una trinchera y es el poeta uno de los llamados a romper el eslabón.

No me preguntaste por estos casos, pero en Argentina, Chile y Uruguay (si es que se vale hacer esas someras generalizaciones), siento un romanticismo social y una apuesta interesante por la existencia, el panfleto y la necesidad de no repetir la historia. Autores como Lugones, Pizarnik, Parra, Onetti, Ibáñez, Cortázar, Galeano dejaron un legado estético y emancipador bastante sólido en los jóvenes. Son países de bastante apuesta cultural por tradición.

Ecuador es un país que tiene grandes cosas en todo sentido. Siempre recomiendo que vayan a Ecuador, pero tengo la sensación de que suele leerse más lo de afuera que lo de adentro: autores como Pablo Palacios, De La Cuadra, Dávila Andrade y la Generación Decapitada dejaron cosas más que promisorias, pero merecen más atención, pues todo el mundo conoce sus nombres, pero pocos sus obras. Es un país que merece más reconocimiento del que, en realidad, tiene. Sin embargo es un país donde he encontrado grandes joyas. Los jóvenes comprendieron esa necesidad, por eso el panorama es promisorio. Veo a Ecuador con cimientos bastante fuertes para los próximos años.

Perú, más allá de cierto centralismo, entendió desde Pimentel y la Generación Hora Zero la necesidad de innovar y se ha logrado. Sin embargo, noto cierta concentración en un solo núcleo dispuesto en las grandes ciudades, aún cuando sobra mencionar la inmensa paleta de nombres de grandes poetas peruanos. Yo noto en el norte de Perú una apuesta bien interesante -Vallejo es de Santiago de Chuco-desde el sector independiente donde la tradición y la innovación tienen bastante sincronía... Cosa que no veo en algunos países.


*¿Cómo ha sido tu recorrido, tu andar poético?

Algunos miden su biografía por la cantidad de galardones. En mi caso, yo la mido en experiencias, más allá de que he ganado uno que otro reconocimiento (perdóname la falsa modestia). Mi recorrido fuera de Colombia ha sido de tres años y en estos países he encontrado un cariño que rebosó las expectativas que yo me proyectaba cuando salí con mi mochila y dejando todo atrás. Sin embargo, aunque amo estos países en los que he vivido y he nacido tantas veces, creo que, en realidad, es imposible irse de Colombia, siempre la llevo conmigo. Es como esa novia que te ignora, pero aún así la seguís queriendo, ranchadamente, pero el amor que he encontrado en estos países, siempre en nombre de Cumbialombia, ha sido el mejor escenario para mi escritura.


*¿Para qué la poesía?

Para vivir, gritar, reconciliarse, respirar, perdonar, contradecirse y reinventarse cuantas veces sea necesario. La poesía es para encontrarle el alma a cada cosa.


*¿Hacia dónde va?

La poesía va hacia la totalidad. La humanidad morirá cuando deje de haber poesía, pero, quizás, la poesía no muera si muriera la humanidad. No sé. Yo digo que yo con la poesía, no sé hacia dónde, ahora (contrario a lo que antes era), no me interesa saber a dónde llegaré. Ella va conmigo, aunque yo a veces no quiera ir con ella. Vivimos peleando. Como yo con mi nostalgia. 


El invitado



Manuel Felipe Álvarez-Galeano

Medellín, Colombia, 1987. Sus orígenes e infancia se remiten a El Peñol. Filólogo hispanista de la Universidad de Antioquia. Maestrando de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Barcelona. Escritor, traductor, corrector y conferencista. Docente de italiano, griego, portugués, latín y distintas materias humanísticas. Ha recibido distintos premios y reconocimientos, además de impartir sus conferencias. Su obra ha sido publicada y antologada en catorce países y traducida a siete idiomas. Ha publicado los libros El carnaval del olvido (Málaga, España, 2013); Recuerdos de María Celeste (Medellín, Colombia, 2002) y la novela El lector de círculos (Chiclayo, Perú, 2015). 

jueves, 10 de agosto de 2017

Yonny Vanegas. Los poemas

Revelación

En lo oculto
en lo secreto
mi máscara de polvo
desaparece



Vértigo

Entre
puentes

              y luces de neón:


un fulgor
de vientos


               azules



Chaung Tzu

Una mariposa

entra en un sueño

transforma

a un hombre

a su imagen y semejanza

le da aire


                        alas


lo hace tan liviano
que no despierta



24

El desierto se pobló
de fantasmas
y dejaron marcas en la arena
una escritura efímera
que contaba
la historia de mi destierro



Una flor para Monet

En la quietud
se desata la belleza


Una flor


equilibrista
entre el tiempo
y el abismo



Flor

Vértigo

solo

vértigo

me produce
la quietud de la flor

El precipicio es más
bello en la caída

y la flor resplandece
cuando

muero

en sus pétalos



                                                                                          Yonny Vanegas 

Yonny Vanegas. La entrevista

La poesía es cuerpo luminoso en medio de tanto sendero oscuro. Su luz nos conduce, muestra el camino, sólo hay que andar, dejarse abrazar y sentir la vida en los brazos de la poesía.

La poesía es alimento.

Bienvenido Yonny Vanegas al espacio Claroscuro


*¿Qué es poesía?

La poesía es una experiencia que concluye en una obra artística. En esta experiencia: la razón, la intuición y la emoción se hacen presentes para lograr un equilibrio estético.


*¿Qué representa la poesía en tu vida?

La poesía me abre los ojos, me deja en un estado de vigilia, me hace dudar de todo, se lleva mis creencias, mi identidad, me hace sentir nada, entonces, llega a ser todo.


*¿Qué buscas en la poesía?

No creo estar buscando algo. Cito a Picasso cuando dice: " yo no busco, yo encuentro".




*¿Qué has encontrado?


Otras formas de ver la realidad, de maravillarme con lo simple, y de ver lo poético, no sólo en los poemas si no en otros géneros literarios y otras expresiones artísticas.


*¿Cuál es tu opinión con respecto a la poesía que actualmente se escribe en Colombia?

Considero que la poesía actual colombiana, es más que una gran lista de nombres expuesta por las revistas virtuales y los festivales de poesía. La expresión "poesía actual" me lleva a las obras poéticas que se mantienen vigentes. Pienso en: Gotas amargas, Suenan timbres, Morada al sur, Poemas de la ofensa, Canto del extranjero, Este lugar de la noche. Los libros que acabo de mencionar hacen parte de lo que se podría llamar poesía actual, por permanecer vigentes y ser de gran influencia para las nuevas generaciones.


*¿Hacia dónde va la poesía?

La poesía seguirá atrapando lectores y escritores, y de esta manera se cumplirá el ideal de Lautréamont: "La poesía debe ser hecha por todos."




El invitado




Yonny Vanegas

Magister en creación literaria de la Universidad Central y licenciado en Humanidades y Lengua Castellana. Se dedica a la docencia y gestión cultural. Ha obtenido algunos reconocimientos como: Primera Mención Concurso Nacional "Si los leones pudieran hablar" Casa de poesía Silva, 2008. Finalista del concurso de cuento organizado por Fundalectura 2013. Ganador del concurso Interdisciplinarte del Ministerio de Cultura con el colectivo Hécate (2013). Publicó su primer poemario El arte de olvidar con la editorial Piedra de Toque-Poesía Ambulante (Bogotá, 2013).



jueves, 3 de agosto de 2017

Flavio Crescenzi. Los poemas


Nocturno de fuego y de caballos

                                                                                           Un caballo que relincha es un alma en pena,
                                                                                           y es también un metal noble.
                                                                                                                                    Eduardo Chicharro


qué clase de sombra piafa ahora por los callejones nocturnos
qué asordado tropel de amianto o de topacio
si hay crines azules clavadas a lo ancho de mi sangre
metálicos cascos por mis venas de azufre cabalgando
como si fuera yo también un hipódromo de cobre que no duerme

ya he dicho que galopan millones de equinos por mi sangre
que un triunvirato de furias se escapa azul por mis rodeos
que no tengo más audacias en mi lengua que un quebranto
durísimo quebranto que en su sed de tropa se apresura
arrasando a su paso con el frío mineral y la prudencia

a veces el destino de mis lágrimas asciende
al nivel del éter del mar del plenilunio
corrompe con su asfixia las ventanas
y unos párpados se cierran ya dolidos
al tiempo en que el metal se funde con su nombre

qué clase de sombra piafa ahora por los callejones nocturnos
una que ampara en su espuma sus relinchos


                                                                                                       Del libro La ciudad con Laura


Retorno

entre temblores entre dulces espesuras
urgida de vaivenes y mareos
de hilos que atan lo inefable
volviendo al filo de tu voz que se proyecta
hilo a filo de seda o alfil triste
fijando un punto de mármol en el cielo
moviendo el tiempo de tus besos a mi carne
así volviste

mirando el negrísimo mar que ya se enarca
con un desdén de luna forajida
con un relieve de arena en cada mano
jinete o montura de tu cuello
público templo que en soledad se arriesga
a la faena de ser alma en voz que trina
a recuperar sus propias odiseas
así volviste

siendo rumor de lo que fuiste entre mis brazos
sabor de almíbar en mi lengua
página erguida que busca su palabra
y es más palabra azul que tanta búsqueda
con ojos entregados al asombro
con esos ojos que hablan cuando besan
pan para mi hambre remotísima
así volviste

y volviste sin nunca haberte ido
con eso de fragancia o de postales que tienen los regresos
con tímidos anhelos de gloria en los bolsillos
un sol en cada dedo y un milagro
cuerpo que pasa silbando mi nombre más secreto
tren que hace escala en todas mis certezas

y en cada una suben más con su gran carga
llena de mí para llenarme
así volviste


                                                                                                       Del libro La ciudad con Laura



Lecciones de urbanismo XIV

Todos pensamos un crimen perfecto, decisivo, como se piensa un poema o una sinfonía. Se trata de un crimen capaz de completarnos, de liberarnos, de hacernos más nosotros. Todos soñamos siempre un crimen, lo soñamos despiertos, lo perfeccionamos día a día, durante años, siglos, cerca o lejos de la victima.

Y afilamos cuchillos, sacamos navajas o tijeras a la luz de la luna, imaginamos armas muy lustrosas que hermosean la muerte, un estampido de silencio o un lento filo de oro que navega las aguas de un cuerpo, hasta dar con su proa en el corazón del mártir elegido.

Todos tenemos un crimen escondido, nuestro viejo proyecto, un último gesto de odio acuñado con ternura, una suave decisión violenta, ese cuerpo que ya flota, como enorme magnolia, en el agua agazapada del estanque, y que teñirá todo de rojo, como lo hace el crepúsculo que hay en cada sacrificio.

Vivimos nuestro crimen, lo pensamos despacio, vamos cambiando de proyecto, o insistiendo en el mismo, ultimando detalles como un buen novelista. Crimen cuyo motivo, en puridad, ya hemos olvidado, porque el asunto es matar a alguien muy concreto, aunque no sepamos por qué. Y así, obsesiva y sagradamente, vamos depurando un cadáver viviente gracias a una serie de ultrajes inventados. No hay nada que vengar, el tiempo se encarga de hacer justicia a su manera, pero el muerto (nuestro muerto) tiene ya cara de victima. Su existencia, su trato con nosotros, el espacio que ocupa en la noche o en el día, es una provocación, un signo, una tácita invitación al homicidio.

Todos tenemos una victima. No sabríamos vivir sin ella. Y urdir ese crimen, pasar noches enteras blanqueando metales, aquellas dagas imposibles de la bellísima falta, todo eso es lo que nos va matando, eso es de lo que vamos muriendo. Moriremos finalmente de nuestro propio crimen, de aquel que jamás cometeremos. 


                                                                                   Del libro inédito Elucubraciones de un flàneur

     Flavio Crescenzi